Fermoselle, memoria viva de Manuel Rivera14/03/2016

El Ayuntamiento dedica una calle y nombra Hijo Predilecto de la Villa al recordado maestro, quien fuera cronista de la localidad y director del Colegio Arias Gonzalo.

Manuel Rivera Lozano ya es memoria viva de Fermoselle, su tierra natal, que desde hoy cuenta con una calle dedicada a la memoria del querido maestro, quien fuese cronista de la Villa, fallecido el 30 de septiembre de 2013 a los 71 años de edad. Familiares, amigos y vecinos han asistido a unos actos llenos de emotividad y reconocimiento a quien dedicó su vida al estudio, la investigación, la docencia y el cariño repartido entre los suyos.

Fermoselle cuenta desde hoy con una calle dedicada a la memoria de Manuel Rivera Lozano, quien fuera cronista de la Villa y recordado maestro de generaciones enteras de zamoranos que pasaron por los colegios Jacinto Benavente y el Arias Gonzalo, centro del que fue director durante numerosos años.

Fermoselle, Zamora, su familia, sus amigos y sus alumnos. Bajo esas premisas trazó Manuel Rivera su mapa vital, lleno de afectos y libros, de tertulias, de investigación en los archivos, de apego a su tierra fermosellana de Olivos y granito, de talanqueras y albero, de Arribes del Duero, siempre en la frontera. De pasión por la Pasión, de amor y dedicación plena a la docencia y al estudio, a la cultura en todos sus ámbitos.

Manuel Rivera era un maestro en el amplio significado de la palabra, Padre, hijo, esposo y abuelo, su muerte causó una honda conmoción entre los zamoranos y sus vecinos fermosellanos, tierra cuyos secretos desentrañaba con paciencia de eremita buceando en sus archivos para después plasmarlo en libros y en los artículos que publicaba en los dominicales de La Opinión-El Correo de Zamora.

El Ayuntamiento de Fermoselle, con su alcalde Alejandro Fermoselle Berdión a la cabeza, ha nombrado hoy a título póstumo a Manuel Rivera Lozano como Hijo Predilecto de la Villa en el salón de plenos del Consistorio.

Posteriormente se ha descubierto una placa conmemorativa en la vivienda donde el nació el profesor y escritor, para después dirigirse a la hasta hoy llamada calle Libertad, que desde hoy es la calle Manuel Lozano Rivera. Porque Manuel, don Manolo, Manolo, fue eso: un librepensador, un estudioso y, sobre todo, un hombre bueno.

Su nombre ya es memoria viva en Fermoselle y su legado permanece en Chari Esteban, su viuda; su hija Olga y Josué y sus nietas, Elisa y Teresa, sus amigos y todos los alumnos que pasaron por sus aulas y nunca olvidarán su magisterio y su generosa lección de vida.

Fuente: zamoranews.com


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